La Habana.-Los recursos materiales y humanos necesarios para enfrentar los diferentes niveles de infestación por el mosquito Aedes Aegypti, se encuentran disponibles en la capital cubana, aseguro el doctor Alberto Naranjo director provincial de control de vectores.
La logística está lista para contrarrestar cualquier situación epidemiológica, tanto en la provincia de La habana, como en el resto del país, contra el peligro vector, afirmó el especialista, quien explicó además, que se dispone de un presupuesto para la adquisición de insumos con vistas a desarrollar la campaña antivectorial, los cuales son muy costosos en cualquier país del mundo.
Para que se tenga una idea, dijo el director provincial de control de vectores, una tonelada de plaguicida -la más común que se utiliza para fumigar las viviendas-, tiene un valor de más de nueve mil dólares y se esgrimen entre 30 y 40 toneladas de ese producto, al año.
Por concepto de combustibles se gasta en la ciudad, cerca de dos millones de litros, los cuales se usan para fumigar los hogares, además aseguró el galeno, que una tonelada de Abate le cuesta al país alrededor de mil 800 dólares y que este producto, tan necesario, en la mayoría de las casas se vota al limpiar los depósitos con agua, sin tener en cuenta su costo y lo que representa.
Sin dudas, es tan necesaria la participación de la comunidad para lograr niveles bajos de infestación por Aedes y ahorrar, pues estos recursos financieros que se disponen para la campaña, podrían emplearse en diferentes menesteres de la salud pública.
Es indispensable cumplir con el autofocal familiar cada siete días, tapar bien los tanques bajos en los cuales se almacena el agua para que el insecto no pueda colocar los huevos y proliferar después.
El mosquito viven entre los humanos y el agua limpia y estancada es su mejor habitad, en este sentido se recomienda destruir los cascarones de huevos y cualquier deposito que se encuentre en los alrededores de las viviendas.
Sin la participación popular es muy difícil lograr el control del trasmisor del Dengue y otras enfermedades mortales, el pueblo capitalino debe asumir la percepción de riesgo y desarrollar acciones de promoción de salud, teniendo en cuenta la responsabilidad individual en el autocuidado de su salud.





