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En la capital cubana, indisciplinas sociales afectan el control de Aedes

un trabajador de campaña antivectorial , pidiendo permiso para entrar a fumigar.

Por Elizabeth Martínez Izquierdo

Percepción de riesgo, autofocal familiar, son prácticas que se leen o escuchan a diario en los diferentes órganos de prensa escrita y radial de la urbe citadina.

Sin embargo algunos residentes de los municipios habaneros,  hacen oídos sordos a estas recomendaciones, que sin dudas, contribuyen al control del Aedes Aegypti.                                                                                   

Este vector, es un insecto  capaz  de transmitir los virus del Dengue, Chikungunya, cepa de un virus  y Fiebre Amarilla. El ciclo de vida del insecto  y  la cadena de transmisión de la enfermedad está estrechamente relacionado con la dinámica ambiental de los ecosistemas donde habitan y se proliferan.

 El rol de las personas en las comunidades es un componente esencial para la prevención. Este incluyen acciones de protección individual como la utilización de mallas protectoras en puertas, ventanas y aleros, el tapado de los recipientes en los que se almacena agua, la eliminación de charcos, drenajes y recipientes inservibles, así como acciones colectivas en  cuadras y barrios relacionadas con la eliminación de posibles criaderos en los  patios, jardines y parques, en los cuales se acumula el agua y la basura.

Cuántas veces hemos escuchado estas recomendaciones en los órganos de prensa, por las  brigadistas sanitaras  de la Federación de Mujeres Cubanas(FMC), por los   dirigentes  de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR), médicos y enfermeras de la atención primaria de salud, imposible hacer un conteo con cifras verdaderas.

Lo ciento es que la participación del pueblo capitalino es imprescindible para el  control del ventor y evitar la trasmisión de la enfermedad.

Algo radical tiene que hacer la población, llevamos años desafiando al Aedes y  se logra por un tiempo bajar los índices de infestación, pero suben tan rápido como la espuma del mar, a consecuencias de las indisciplinas sociales y el poco interés que muestran un porciento reducido de capitalinos  para realizar actividades de higiene ambiental.

Son cuantiosos los recursos que el estado cubano dedica a la campaña antivectorial, en la compra de recursos materiales y otros insumos necesarios.

 Los campañistas se capacitan para desarrollar acciones de promoción y educación para la salud, pero también  algunos de ellos desarrollan  una labor  deficiente, que atentan contra el control del insecto.                                                          índice  IMAGEN  DOS                  

El lema que acompaña las actividades por el día mundial de la salud refiere,  pequeñas picaduras grandes amenazas y  usted capitalino, no siente aún, la amenaza del vector.